Maternidad·Poesía

Submarinos

Hoy me di cuenta

Que mis sueños bajo el agua
somos nosotros,
sumergidos, intocables
aislados del fragor
la estridencia, el estallido
de todo el mundo que corre alrededor.
Ese momento
que navegamos juntos en la cama
unidos
en perfecto silencio
es el submarimo transparente,
la burbuja
que surca aguas calmas
mientras todo arriba explota
y no nos toca.
Nada rompe
ese hechizo
música muda de mis manos
en tu pelo
y tu boca en mi pecho.
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Maternidad·Poesía

La charla

Soñamos una vez juntos
bajo los brazos verdes
de un paraíso viejo,
yo anudaba mis pañuelos,
la hierba pintaba tus ojos calmos.

Encontré tras una nube
las palabras que faltaban
y mi corazón brotó dócil
como gorrión en tu palma.

Sonreiste levemente,
yo abría las ventanas,
al fin el cántaro rebalsaba
y el agua corría por mis piernas.

Hundimos las manos
en la masa del tiempo,
y las raíces abrieron
las yemas de los dedos.

Ya no quedan migajas
de sombras o sospechas,
ya barrimos las hojas
secas de las puertas.

Sólo quiero sentarme,
muy quieta a tu lado,
a respirar en la brisa
y saborear lo planeado.

 

Recordando LA charla, más de cuatro años atrás…

Lecturas·Sin categoría

Vida/Muerte/Vida

No hay secreto.

Hay palabras que se repiten en la noche, sueños de alerta y pedidos de auxilio, como las huellas que los pasos de los siglos horadan en la piedra.

Son ecos de un pasado muerto. En los pliegues sagrados de la montaña nacen sonidos nuevos, vibraciones cálidas que extienden mis omóplatos al sol, como alas de golondrinas azules planeando sobre las ruinas.

Hay vida después de las muertes, hay continuos partos y el sol brilla más que nunca sobre el día recién nacido.


 

“El arquetipo de la fuerza de la Vida/Muerte/Vida ha sido muy mal interpretado en muchas culturas modernas. En algunas ya no se comprende que la Dama de la Muerte representa una pauta esencial de la creación. Gracias a sus amorosos cuidados la vida se renueva. En muchas tradiciones populares las figuras femeninas de la muerte son objeto de representaciones espectaculares: lleva una guadaña y “cosecha” a los que menos lo esperan, besa a sus víctimas y deja los cadáveres a su espalda o asfixia a la gente y después se pasa la noche lanzando gemidos de dolor.

Pero en otras culturas como la de las Indias Orientales y la maya, que han conservado las enseñanzas acerca de la rueda de la vida y la muerte, la Dama de la Muerte envuelve a los moribundos, alivia su dolor y los consuela. En el curanderismo, dicen que da la vuelta al niño en el vientre y lo coloca boca abajo para que pueda nacer. Dicen que guía las manos de la comadrona, abre los caminos de la leche de la madre en los pechos y consuela a todos los que lloran solos. Lejos de despreciarla, los que la conocen en su ciclo completo respetan su generosidad y sus lecciones.”

Clarissa Pinkola-Estés, Mujeres que corren con los lobos

Sin categoría

Vacaciones

alamos-en-otono

Con el paso de los días nos vamos sincronizando con el entorno… La contemplación de paisajes, álamos, picos nevados, todo ayuda, todo suma, todo regocija.

La “gracia”, el aprendizaje detrás de las vacaciones de aventura, es justamente poder y saber alzarse sobre la adversidad, en ello reside todo su objetivo, su placer, su descubrimiento: soy yo sin mis ropas, mis comodidades, mis salidas, mis comidas; soy yo sin mis entretenimientos, mis distracciones, mis evasiones. Soy yo por encima y por debajo de todo lo que creo que soy.

Hay algo más grande que me trasciende y me define, ese mismo algo que me dice: podrías ser quien sea y donde sea. Creo que esa es la verdadera libertad.

Feminismo·Maternidad

Reapropiarnos del deseo

Es nuestro. Habitamos y creamos deseos propios, no somos mero espejo u objeto de los deseos ajenos.
En un foro de lactancia, sobre el tema del destete, leo: “hay que explicarle al niño que las tetas son del papá y ya es hora de devolverlas”. Expresado como chiste, pero no es inocente. Unas décadas atrás este era el motivo explícito por el que muchas mujeres elegían no amamantar, para “preservarlas”, “que no se arruinen” para su rol como objetos de deseo. ¿Que no se arruinen cumpliendo la función para la que existen en primer lugar? Otro más de los cuentos que nos cuentan.
Tenía 12 años cuando un desconocido en la calle me enseñó que si usaba pollera corta mi cola y mis piernas ya no me pertenecían: mostrar más piel le daba a él la autorización para tocarme. Era la primera vez que usaba minifalda, iba a clase de inglés a una cuadra de casa. No sin espanto caigo en la cuenta de que nunca más salí sola a la calle con pollera corta.
Recuerdo pensar de niña, repitiendo ecos de otras voces femeninas en mi entorno “para qué usa mini esa mujer, si ya tiene marido?”. El cuerpo femenino existe para provocar el deseo del otro. Nada puede ser para una misma.
Muestre o no muestre, la norma implícita es que solo por ser mujer y habitar el mundo habilito reacciones en los hombres de las que soy responsable. Eso te lo enseñan bien temprano la calle y las recomendaciones acerca de cómo vestirte de tus padres. A nadie se le ocurre hacerle un comentario a su hijo varón porque se puso shorts un día de mucho calor.
Si ni siquiera soy dueña de mi cuerpo para elegir qué ropa ponerme, ¿cómo podría ser dueña de mi deseo? Mi deseo le pertenece todo al hombre que yo elija o crea haber elegido como pareja. Y las revistas femeninas gastan miles de páginas en explicarme cómo adaptarme a su deseo para complacerlo.
¿Dónde queda la complacencia de mis deseos? ¿Dónde queda siquiera ser conciente de ellos, cuando habito un cuerpo cuyos genitales nadie nombra en toda mi infancia más que con confusos seudónimos?
¿Cómo adueñarse de lo que nos negaron que existía?
Poesía

Griega

En la cima del templo
las nubes se agriaban como pasas tibias,
colando una luz grisácea y fría.
Mis manos arañan el mármol suave del piso muerto y blanco.

Lentamente me pongo de pie
no veo nada, los ojos secos, la pared blanca
la gran cosa
la cosa grande
se esconde
habita las esquinas,
las está siempre doblando
ves el final de la capa
flotando en aire justo antes de desaparecer.

Todo está en el rabillo del ojo
todo bate, suma, murmura
y allí, donde se escapa,
estoy,
librada a la carne que se hace jirones en las esquinas del tiempo
donde el viento sopla arena y sal
y las babas secas de los sabios se esconden de la luna.

Poesía

Papeles encontrados

Adonde el rayo y la tiniebla se esconden

tras el ruido triste con las cáscaras secas

sube la salvia por capilares muertos

estalla en flores de sangre violeta.

 

Dónde queda el tiempo, espejo roto?

El agua no va a detenerse,

bajo el puente los pétalos se suceden,

como vidas o duendes.

 

En un baño canta solo el grillo de la suerte

todas las canillas pierden

todos los bolsillos gotean monedas

mis semillas yacen muertas bajo tierra.

 

No me dejan romper los maniquíes,

al contrario, están invitados a la fiesta.

Y mientras todos comen y ríen

a mí me toca el rincón tras la puerta

con los pañuelos de vidrio

y las patas de piedra.

Ya nadie sabe que aún no me fui

y yo misma no sé dónde estoy.