Poesía·viajes

Valparaíso

Hay un trazo inconcluso. Los puntos suspensivos también terminan por evaporarse antes de unir los dos extremos, señalar el sendero, si es que algo así existe.

La neblina espesa te entra en los ojos y los ablanda un poco, ya no más vidriosos o firmes, se van licuando como crema tibia, se derriten hacia adentro junto con la nube húmeda y el viento, barrilete con olor a mar en la cola, y las gaviotas enloquecidas cerca de un pino viejo. Descendiendo los ojos las escaleras hacia el sótano, bajando peldaño a peldaño en lo oscuro. Carreteás sin prisa por las vías-óxido de la mina, rasgando las entrañas del Tío viejo. 

Nube-luna, baba-lluvia, enreda telarañas de papel tras los párpados.

Cauta pluma, sube cuna, tironea las orejas de la siesta.

Los pasillos crujen de madera astillada

y todo huele tan enternecedoramente a hogar

todo se arremolina en el mismo tamiz por la misma esfinge

hay secretos dulces tras las puertas vidriadas

y manos frías bajo las colchas verdes

todo el aroma es recuerdo es infancia

barquitos de papel naufragando

sonrisas de dientes de leche

Poesía·viajes

Areco

Sé que sólo hay un modo,

una forma única

que haría posible que me quede aquí, contigo

en las esquinas de árboles desnudos como muertos, pero no, es que duermen en invierno.

Podría y sería gorda y redonda como cacerola de cobre

cuchara de madera y delantal a cuadros

podría y los cuadros harían juego con los mantelitos

en las mesas de madera oscura

podría y mis manos grandes y calientes

de tanto revolver junto al fuego

las ollas llenas de chocolate negro

servirían en tazones de barro

el zumo dulce que sonríe en los ojos

chiquitos de quienes beben.

Podría y sería imposible

no ser feliz en esa cueva

de bombones, confites y calderas

de cálida alquimia hogareña

y apacible pueblitud .

Lecturas·Sin categoría

Vida/Muerte/Vida

No hay secreto.

Hay palabras que se repiten en la noche, sueños de alerta y pedidos de auxilio, como las huellas que los pasos de los siglos horadan en la piedra.

Son ecos de un pasado muerto. En los pliegues sagrados de la montaña nacen sonidos nuevos, vibraciones cálidas que extienden mis omóplatos al sol, como alas de golondrinas azules planeando sobre las ruinas.

Hay vida después de las muertes, hay continuos partos y el sol brilla más que nunca sobre el día recién nacido.


 

“El arquetipo de la fuerza de la Vida/Muerte/Vida ha sido muy mal interpretado en muchas culturas modernas. En algunas ya no se comprende que la Dama de la Muerte representa una pauta esencial de la creación. Gracias a sus amorosos cuidados la vida se renueva. En muchas tradiciones populares las figuras femeninas de la muerte son objeto de representaciones espectaculares: lleva una guadaña y “cosecha” a los que menos lo esperan, besa a sus víctimas y deja los cadáveres a su espalda o asfixia a la gente y después se pasa la noche lanzando gemidos de dolor.

Pero en otras culturas como la de las Indias Orientales y la maya, que han conservado las enseñanzas acerca de la rueda de la vida y la muerte, la Dama de la Muerte envuelve a los moribundos, alivia su dolor y los consuela. En el curanderismo, dicen que da la vuelta al niño en el vientre y lo coloca boca abajo para que pueda nacer. Dicen que guía las manos de la comadrona, abre los caminos de la leche de la madre en los pechos y consuela a todos los que lloran solos. Lejos de despreciarla, los que la conocen en su ciclo completo respetan su generosidad y sus lecciones.”

Clarissa Pinkola-Estés, Mujeres que corren con los lobos

Lecturas·Maternidad

La explotación de la naturaleza es también la explotación de nuestros cuerpos

“Así como en la Edad Media la civilización se centraba indiscutidamente en torno a la Iglesia, hoy nuestra Iglesia se llama “la economía”. Estamos focalizados en ella, la idolatramos, es el dios de la cultura civilizada. Una vez que nos demos cuenta de que no tenemos por qué idolatrarla, seremos libres de tomar decisiones que sean verdaderamente buenas para nosotros, nuestros paisajes y nuestras comunidades. La gente con frecuencia cree que tomamos decisiones basadas en la economía, pero fallan en darse cuenta de que la economía en sí misma está basada en valores. Ocupamos la mayor parte de nuestro dinero y de nuestro tiempo produciendo cosas que tienen un valor abstracto, que no tienen nada de practicidad. Se paga extra por una estética, por una idea.

Si cambiamos la estética por la búsqueda de ser parte de nuestros paisajes, de producir alimentos en un entorno sano y vibrante, ubicándonos en el ecosistema ya no como destructores con monocultivos, sino como cuidadores y administradores que entienden lo que está sucediendo y se preocupan, creo que tenemos el potencial de producir todo el alimento que necesitamos en los hermosos y ricos paisajes naturales que ya poseemos.”

Samuel Thayer, forager, Rewild Yourself Podcast Nº2

Para leer al ladito de:

“El granjero y el obstetra representan la devastación de la madre tierra y la devastación  de la madre corporal, que van juntas y se interrelacionan”, Michel Odent.

Lecturas

La domesticación y los hombres pequeños

“Y un día divisó una hilera de casas nuevas; entonces se asombró y dijo: “¿Qué significan esas casas? ¡En verdad, ningún alma grande las ha edificado como símbolo de sí misma!- (…) ¡Y esos aposentos y desvanes! ¿Pueden ahí entrar y salir hombres? Me parecen hechos para gusanos de seda, o para gatos golosos, que quizás se dejan también comer.

Y Zaratustra se paró a reflexionar. Por fin dijo con tristeza: “¡Todo se ha vuelto más pequeño! Por todas pares veo puertas más bajas: el que es de mi especie aún puede quizá pasar por ellas, pero… ¡tiene que agacharse!

Así habló Zaratustra

Friedrich Nietzsche